Ruta El Torrexón

  • Itinerario: Villamorey- El Torrexón- Villamorey
  • Dificultad: Baja
  • Distancia: 2km 700m (ida y vuelta)
  • Duración aproximada: 1h 30min (ida y vuelta)
  • La ruta parte de la localidad de Villamorey, a donde se accede desde Rioseco por la carretera SC-2. En la plaza de Villamorey se toma el camino que sale a la izquierda de la capilla de San Roque y que lleva hacia el barrio de la Casona para encontrar las últimas casas del pueblo y llegar a una bifurcación de caminos donde se debe coger el de la izquierda y tras pasar una cuadra seguir por una pista de hormigón que discurre bajo la vega de Veranes. Desde aquí, se puede contemplar a la derecha, la Vega de Villamorey, que esta situada junto a la carretera a la entrada del pueblo, y al fondo, la impresionante mole del Cuyargayos, desde cuya cima, en día despejados se puede observar la totalidad del concejo de Sobrescobio y casi todo el Parque Natural de Redes.
    Se continua el camino que pasa a ser de gravilla y que bajo la vega de Eros discurre por un bosque de castaño desde el que se comienzan a divisar las aguas del embalse de Rioseco y que en suave ascenso, adentra al caminante en el cada vez más espeso castañero.
    Tras salvar un hito que se encuentra en la mitad del sendero, se llega a una zona en la que es necesario salvar unos escalones tallados en la roca. Tras subir los primeros escalones se llega a un banco situado a la sombra de un frondoso roble donde se puede hacer una parada, sino para descansar, al menos sí para contemplar la hermosa vista que se abre ante nosotros con la Peña el Gamonal, Unqueru, la mayá de Llagos y colgado en la ladera, el soleado pueblo de Campiellos.
    Unos escalones más y en otra revuelta del camino ya se puede ver Rioseco en su totalidad, así como la parte del espigón del embalse y sí se hace la ruta durante los meses de invierno, se puede observar la gran variedad de aves acuáticas que invernan en el embalse de Rioseco. Unos metros más adelante se llega al Mirador de Cuyacerra, en el que unas mesas y bancos invitan a sentarse y disfrutar de la estampa que se ofrece sobre las tranquilas aguas del embalse, y desde aquí, también se puede contemplar la Presa, situada entre dos crestones de cuarcita. Sobre uno de ellos, inexpugnable e indómito aparece el Torrexón.
    Aquí se ve claramente esa función defensiva que tuvo en su momento, situado sobre el desfiladero que servía de entrada al concejo de Sobrescobio.
    El nombre del concejo es un término de raíces romanas que proviene de super scopulum, “sobre el escobio”, nombre que en asturiano se da a los desfiladeros y que hace referencia al angosto paso que sirve de entrada al concejo. A partir de este punto el camino continua a través de un estrecho y sinuoso camino, en el que se debe ir con precaución y en fila de uno, para adentrarse en un espeso bosque de roble y castaño con un tupido sotobosque en el que predominan los piornos, los helechos, el brezo y las arandaneras, y llegar así al último mirador, donde un cartel indica el final de la senda. Desde aquí, sólo resta regresar por el mismo camino.
    A la altura de la cuadra que se encuentra antes de llegar al pueblo, se puede tomar el camino que sale a la izquierda de ella y que conduce al lavadero de Les Fontiques. A continuación se toma el camino que sale a la derecha y pasando bajo “el xerrón”, gran peñón de caliza situado junto al camino, se llega de nuevo al barrio de la Casona. Aquí, se toma la calle de la izquierda que conduce hasta el recientemente restaurado Molino de Villamorey, que es de uso comunal y donde un cartel explica su funcionamiento.
    Junto al molino, se encuentra un hórreo, conocido como “el pesaeru”, por ser el lugar en el que estaba situada la báscula para pesar el ganado y que también era comunal. En sus inmediaciones hay un cartel en el cual se describen las diferentes partes que componen un hórreo. Ya sólo queda tomar la calle que sale desde el hórreo para llegar de nuevo a la plaza de Villamorey, punto de inicio del itinerario.

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